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Las organizaciones de base comunitaria son fundamentales en la intervención contra la COVID-19

Sheela Patel, Chair, Slum Dwellers International (SDI) and Director of the Society for the Promotion of Area Resource Centres (SPARC) in India
16 Jun 2020

Para evitar la propagación de la COVID-19, algunas de las principales pautas que se recomiendan son practicar el distanciamiento social y lavarse las manos con jabón o usar desinfectantes. Puede que, para muchos, estas pautas sean una medida más de prevención en sus vidas. Sin embargo, para varias comunidades de los países en desarrollo (especialmente las que viven en asentamientos informales), estas pautas son difíciles de seguir.

 

Shamim Banu Salim Sheikh, que pertenece a Mahila Milan (un colectivo femenino autoorganizado y descentralizado) y vive en el barrio marginal de Mumbai, conversó con nosotros sobre su comunidad y el impacto de la pandemia de la COVID-19. Entre otras cosas, nos dijo: “Intentamos decir a otras personas que deben mantener las manos limpias, las casas limpias, que no deben estornudar ni toser en los lugares públicos. Pero todas estas cosas son para los ricos y no para los pobres como nosotros. En esta zona, la mayoría de la gente vive con al menos 7 u 8 personas en sus casas, ¿cómo les vas a decir que no deben sentarse juntos o que deben mantener una distancia entre ellos?” A través de un mensaje de vídeo, Alice Wanini, una voluntaria de salud comunitaria del barrio marginal de Mukuru Kwa Reuben en Nairobi, explicó a SDI lo difícil que resulta fomentar medidas preventivas como el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos en los barrios marginales superpoblados, donde las chozas de 10 metros cuadrados albergan a familias de 10 o más personas, y las largas colas en los puestos de lavado de manos producen frustración entre la gente. 

Esta es la realidad de casi 1.000 millones de personas que viven en asentamientos informales – entre el 30 y el 70% de los habitantes de algunas ciudades– y las pandemias agravan las vulnerabilidades existentes, como las desigualdades en el acceso al agua, el saneamiento y los servicios de higiene, la pérdida de medios de subsistencia de los jornaleros, la precariedad debido a trastornos subyacentes como las dolencias respiratorias, las enfermedades transmitidas por el agua, las enfermedades relacionadas con el estilo de vida asociadas a una nutrición deficiente y el uso indebido de sustancias. En todo el mundo, a medida que los casos de COVID-19 comenzaron a multiplicarse, se aplicaron estrictas medidas de cuarentena, y los líderes comunitarios o las organizaciones de base comunitaria se convirtieron en los primeros en ofrecer una respuesta. En Sierra Leona, la Federación de los Pobres Urbanos y Rurales (FEDURP) y su ONG de apoyo, el Centro de Diálogo sobre los Asentamientos Humanos y la Mitigación de la Pobreza (CODOHSAPA), han participado en la lucha contra la COVID-19 en sus localidades dentro del municipio de Freetown, que es el epicentro de la pandemia. La FEDURP organizó la respuesta de prevención y mitigación mediante las medidas siguientes:

  • Elaboración de una aplicación dedicada al monitoreo de casos (Freetown Informal Settlement Covid-19 Data - Fiscovidata) y la movilización de voluntarios de la comunidad para impulsar la notificación de casos e incidentes
  • Elaboración de materiales con mensajes de concienciación, como carteles, folletos y vídeos: La FEDURP consultó diversos materiales con mensajes elaborados por el Ministerio de Salud y Saneamiento, y posteriormente el contenido de esos materiales se adaptó para reflejar las realidades de los barrios marginales y los asentamientos informales. La Federación también participó en la concienciación de la comunidad, mediante tareas de divulgación directa y la utilización de diversas plataformas de redes sociales para compartir vídeos y realizar debates radiofónicos
  • Provisión de cubos de verónica (para lavarse las manos) y mascarillas. 
  • Colaboración estrecha con los jefes locales de los asentamientos para hacer cumplir los reglamentos y prácticas gubernamentales
  • Colaboración con las autoridades estatales y locales para mejorar la respuesta del gobierno a las necesidades de los asentamientos informales: colaboración con el Ayuntamiento de Freetown para apoyar una cocina comunitaria en tres comunidades extremadamente vulnerables dirigida especialmente a las personas con discapacidad, los ancianos, los huérfanos, las niñas embarazadas y los hogares encabezados por mujeres con múltiples personas a su cargo.

En Malawi, el 75% de la población urbana vive en asentamientos informales (Oficina Nacional de Estadística, 2018). La Alianza Malawi SDI ha logrado los avances siguientes en el apoyo a los asentamientos informales con información sobre la COVID-19: 

  • Los 35 grupos de la federación en Blantyre, Lilongwe y Mzuzu cuentan ahora con equipos de lavado de manos. Las ciudades se consideraron como zonas prioritarias porque allí se registraron los primeros casos. Los grupos de ahorro de la Federación siguen reuniéndose y llevando a cabo sus actividades de ahorro, préstamo y emprendimiento de grupo en cumplimiento de la reglamentación gubernamental.
  • La Alianza de Malawi colaboró con la Oficina de Salud del Distrito de Lilongwe para difundir mensajes de concienciación sobre la COVID-19 en 10 asentamientos informales de la ciudad de Lilongwe (población aproximada de 30.000 habitantes) utilizando un sistema de megafonía que puede llegar eficazmente a un gran número de personas.
  • Se capacitó a los dirigentes comunitarios de 24 asentamientos informales de la ciudad de Lilongwe con conocimientos y aptitudes sobre la forma de difundir los mensajes sobre la COVID-19 en sus comunidades.
  • El equipo de televisión de Malawi Know Your City realizó actividades de comunicación para concienciar a los jóvenes; estas actividades incluyeron la producción de 6 vídeos breves en los que se muestra cómo la COVID-19 ha afectado a los comerciantes informales, a las niñas y a otros grupos vulnerables de los asentamientos informales.

A través de esta narración general sobre la acción comunitaria durante las pandemias, quiero destacar que la cuarentena conlleva adaptarse a escala local: los miembros y líderes de la comunidad son los primeros en responder. Sin embargo, su contribución sigue siendo invisible y no se habla de ella. Estos líderes comunitarios son los que generan mayor confianza y la gente toma en serio lo que dicen. Lamentablemente, el Gobierno no incluye sus ideas, sugerencias o soluciones en la planificación y la respuesta. A menos que exista una confianza recíproca entre los proveedores y las comunidades afectadas, y que se escuchen las voces de los más marginados, no se producirán el apoyo ni la asistencia cruciales que son necesarias para la cuarentena.

No puedo dejar de recalcar que cuando el Estado-nación pone a la gente en cuarentena, existe la necesidad urgente de garantizar que tengan acceso a los alimentos y a la atención básica. La gente tiene DERECHO a recibir estos servicios básicos, y no es aceptable mostrar fotos de personas que reciben alimentos y etiquetarlas como “beneficiarios”. Los asentamientos informales no están recibiendo el apoyo sólido que necesitan, especialmente en lo que respecta a la obtención de medios de subsistencia para los habitantes del sector informal y la eliminación de las carencias del pasado, como el agua y el saneamiento deficientes. 

La alianza mundial SWA tiene un papel único que desempeñar en esta crisis y en la creación de un mundo para después de la COVID-19: en primer lugar, movilizando a sus asociados, especialmente a los gobiernos, para que adopten una acción urgente y muy necesaria dirigida a proporcionar servicios de agua y saneamiento tanto en las zonas urbanas como en las rurales. En segundo lugar, utilizando su poder de convocatoria para fortalecer las asociaciones inclusivas en los países y mejorar así el vínculo entre el gobierno y todos los principales interesados, especialmente las organizaciones de base comunitaria (OBC). No sólo durante esta situación de crisis, sino también asegurando que las opiniones de las OBC se reflejen también en los planes de promoción de las redes nacionales de organizaciones de la sociedad civil (OSC). Todos debemos seguir recordando que las emergencias de salud pública, como la COVID-19 y el desastre del cambio climático que se está produciendo gradualmente, exigen ahora la necesidad de CONSTRUIR MEJOR.


Nota: Para leer otros estudios de casos sobre la acción y la respuesta de la comunidad a la COVID-19, consulte el sitio web de Slum Dwellers International's KnowYourCity.